Nueva etapa
El tiempo pasa volando. En agosto se cumplirán diez años desde que Elena me regaló este nombre de dominio para mi 24º cumpleaños. Lo escogí de una larga lista de nombres disponibles. Todavía no era generalizada la especulación con dominios en castellano y los precios eran altos. Código me gustó por encontrarlo un concepto versátil, complejo y enternamente enigmático[1]. El código fuente, de barras, el morse, el código penal, ASCII, ADN… todos ellos inspiradores de preguntas, cargados de magia. Ah! me dejaba el Código Da Vinci!
¿Para qué un dominio? Actualmente ya no es necesario explicarlo pero tiempo atrás solía resumirlo en una frase muy simple; Para tener una dirección de email personalizada, independiente del proveedor. Por lo general la web ha estado “vacía”[2] ya que básicamente sólo lo usábamos unos pocos familiares y amigos que pese a disponer de una cuenta de correo nunca se animaron a publicar nada. También es cierto que sirvió de laboratorio para diferentes sistemas de publicación. Incluso un webmail en mod_perl que desarrollé. Llegó a complicarse tanto que al final renuncié traspasarlo a Linux. De hecho lo que más trabajo me dió fue adaptar varios módulos del cpan al entorno Win32 por lo que cuando me decidí a dar el salto total a Linux (aprovechando el cambio de siglo) ya no tenía sentido mantenerlo.
En diez años el dominio ha ido mudando de proveedor innumerables veces. Durante muchos años me administré el servidor propio pero cansado de lidiar con las toneladas el spam y los típicos problemas de mantenimiento al final opté por “externalizar” ese tema. Actualmente se hospeda en un servidor compartido de un proveedor extranjero cuya relación calidad/precio lo hace muy recomendable. (Publicidad subliminal: Si lo contratas usando el coupon “gracias” nos darán a ambos 25 GB más de espacio de disco). Una de las ventajas de Servage es la facilidad con que se pueden instalar cosas como este wordpress. Por eso era imperdonable no aprovecharlo. El detonante ha sido descubrir que Lawrence Lessig publicó hace unos meses el Code v.2, una revisión del libro El código que me interesó mucho y me gustaría comentar (o incluso traducir) en este blog.
Pese a no estar en venta me han hecho varias ofertas para comprarme el dominio, alguna de ellas tentadora, pero ninguna lo suficiente. Ideas para hacer cosas en este dominio nunca han faltado pero por un motivo u otro no se han llevado a cabo. Como dijo el poeta: “tot està per fer i tot és possible”
Queda inaugurado pues este pantano digital.
[1] La RAE lo define con ocho acepciones.
[2] Hay disponibles algunas versiones antiguas en la máquina del tiempo de archive.org.